El amor y la amistad son temas primordiales en la vida de los jóvenes. Es justo en esta etapa en la que los jóvenes van afianzando su auto concepto y valía personal; y mirarse reflejados en los ojos de otros que son importantes para ellos en el ámbito afectivo les ayuda a darse cuenta de sí mismos, de sus cualidades, de sus  capacidades y de su importancia para el mundo que los rodea. 

En la mayoría de los casos, las relaciones de amistad más entrañables en la vida de las personas surgen en la adolescencia o en la juventud;  también es en este período donde se despierta el interés por el sexo opuesto y por el romanticismo. 

Para los jóvenes, pasar tiempo con los amigos y con la pareja se vuelve vital. Las demostraciones de afecto y cariño son necesarias y son valoradas de forma especial cuando provienen de los amigos cercanos, y no se diga si quien muestra afecto o interés es el chico o chica que les gusta; eso realmente hace la diferencia, les inyecta energía, están eufóricos y motivados, desean por todos los medios corresponder y manifestar el amor.

Los medios de comunicación y su influencia

Es por todos conocido que febrero es un mes icónico para referenciar el amor y la amistad. Estamos habituados a que por todos los medios se promuevan artículos para regalar a los amigos o a la pareja; en esto juegan un papel importante cuantos medios de comunicación usemos, ya que por ellos se nos proponen experiencias con las que, según las tendencias, podemos demostrar cuánto nos importan las personas que queremos, ya sea en el plano amistoso o romántico. “¿Quieres demostrarle a tu chica que la quieres mucho? Regálale un peluche gigantesco acompañado de una caja de chocolates, y sería bueno que  no olvidaras las flores; también podrías pensar en una cena romántica, que seguramente terminará en la cama”.

No todo es erotismo y seducción

Pareciera que casi todo lo que nuestro entorno dice acerca del amor se reduce al aspecto erótico y a la seducción. Desde los ojos y condiciones fisiológicas y emocionales de los jóvenes, todo resulta muy atractivo y deseable. Por una parte se encuentran ante la necesidad de afiliación, de sentirse identificados, valiosos y aceptados; por otra, se enfrentan al despertar sexual y experimentan el deseo; sus pensamientos, conversaciones, juegos y actividades, en general están de algún modo vinculadas a esta realidad emergente, que además se experimenta con bastante intensidad. 

El problema es la confusión

Como puede observarse, el compromiso, junto con el interés y respeto que se implican en él, no están presentes. Seguramente habrá quien diga: ¿y cuál es el problema? Pienso que el problema es la confusión que se genera al conceptualizar el amor; sobre todo al intentar vivirlo desde el egoísmo implícito en el deseo de satisfacer las necesidades personales, tanto afectivas como fisiológicas. 

Nos hemos creído lo que nos vende la publicidad, y nos hemos olvidado que el amor no se reduce a lo romántico o erótico. El amor es mucho más que la satisfacción momentánea. Es la búsqueda de la felicidad del otro y de todos los que nos rodean; es el compromiso que se asume para velar por el bienestar del que se ama. Como cristianos contamos con la referencia del amor más sublime: Jesús. Él es nuestro modelo para amar de forma plena. 

El amor cristiano

Para aquellos que buscan una definición sencilla y clara del amor con el fin de vivirlo y ser ejemplo para los jóvenes, leamos primera de Corintios 13, 4-7: “El amor es paciente, es amable, no es envidioso ni jactancioso, no se engríe, es decoroso, no busca su interés, no se irrita, no toma en cuenta el mal, no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta”.

Sin duda tenemos ante nosotros una guía que garantiza relaciones profundas y plenas. Es tarea de todos vivir de acuerdo a ella para brindar a las nuevas generaciones bienestar y para mostrar a nuestros jóvenes el verdadero concepto del amor que está muy por encima del que se promueve el 14 de febrero.

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