Al llegar el día de Pentecostés, estaban reunidos los apóstoles en un mismo sitio; de repente vino del cielo un ruido como una impetuosa ráfaga de viento, que llenó toda la casa en la que se encontraban, se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y se pusieron hablar en diversas lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse” (Hech 2,1-4).


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En la torre de Babel, los hombres quedaron confundidos y no logran entenderse (Cfr.  Gen 11,7-9). Pentecostés es la venida del Espíritu Santo que viene a establecer la unidad de modo que los hombres de todas las razas se pueden entender, porque tienen el mismo lenguaje del Amor.

El Espíritu Santo está relacionado con el viento, signo de vida. Decimos que una persona tiene vida cuando  tiene espíritu,  respiración. El Espíritu Santo está relacionado con el fuego, que purifica, pero también es signo del amor de Dios. “El Espíritu Santo ha sido derramado en nuestro Corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rom. 5,5). El Espíritu Santo está relacionado con el agua (Jn 7,38), también signo de vida; por eso decimos en el Credo: “Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida”.

El Espíritu Santo es el Regalo del Padre y de Cristo a la Iglesia. El Espíritu Santo va formando en cada uno de nosotros a Cristo (Cfr. Rom 8,29) y establece la comunión, la unidad en la Iglesia (Cfr. Ef 4,4; I Cor 12,12-13).

En nuestra amada  Diócesis de Tepic estamos trabajando guiados por el Espíritu Santo para impulsar tres valores: la fraternidad, vernos y tratarnos como hermanos; la solidaridad, si somos hermanos ayudarnos y apoyarnos como hermanos; y la comunión, estar unidos para cumplir el deseo de Cristo en su  oración: “Padre, que todos sean uno como tú Padre en mí somos uno, para que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17,21).

El fruto de la presencia del Espíritu Santo en nuestros corazones es el amor, la solidaridad, la comunión. Digámosle al Espíritu Santo: “Ven Espíritu Santo y enciende en nuestros corazones el fuego de tu amor”, para que vivamos una verdadera comunidad fraterna y solidaria. 

+Luis Artemio Flores Calzada

VIII Obispo de Tepic

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