Colaborador: Sem. Juan Martín Ruíz Gallegos

Se llegó esa “temporada” del año en la que los viernes, y un par de días más, “no se come carne”. Nos lo recuerdan constantemente en la Iglesia, nuestros papás y algunos amigos. 

Muchas personas quizás lo hacen por convicción, muchos otros solamente porque “te obliga” hacerlo.

Llevar a cabo esa “abstinencia” de carne no es porque a ellos se les ocurrió hacerlo, sino que tiene un sentido más profundo, y aquí te lo explicaremos.


persona sentada frente a la mesa con un plato de carne pensando si se la come

¿Qué y cuáles son los mandamientos de la Santa Madre Iglesia?

Para entrar en tema de por qué no se come carnes los viernes de Cuaresma debemos tener en cuenta los mandamientos de la Santa Madre Iglesia. 

Es interesante saber que como bautizados estamos obligados a seguir una línea de vida moral encaminada para vivir y alimentarnos santamente de la Liturgia, por lo cual debemos seguir las leyes promulgadas por las autoridades eclesiásticas, que tiene por fin garantizar a los fieles el mínimo indispensable en el espíritu de oración y en el esfuerzo moral, en el crecimiento del amor a Dios y al prójimo. 

Estas leyes o mandamientos son cinco, expresados claramente en el Catecismo de la Iglesia Católica en los números 2042 y 2043.

 

  • 1er Mandamiento: Participar en Misa los domingos y fiestas de precepto.
  • 2do Mandamiento: Confesar los pecados mortales al menos una vez al año.
  • 3er Mandamiento: Recibir el sacramento de la Eucaristía al menos por Pascua.
  • 4to Mandamiento: Abstenerse de comer carne y ayunar en los días establecidos por la Iglesia 

En este mandamiento nos asegura los tiempos en los que podemos purificar el espíritu por medio de la negación de los placeres materiales, o abstinencia, y la penitencia, mismos que nos ayudan a prepararnos para las fiestas litúrgicas y para adquirir el dominio sobre nuestros instintos y la libertad del corazón.

  • 5to Mandamiento: Ayudar en las necesidades de la Iglesia

¿Qué y cuáles son los días de penitencia?

Todos los fieles, cada uno a su modo, están obligados por ley divina a hacer penitencia; sin embargo, para que todos se unan en alguna misma práctica, se han fijado unos días en los que se dediquen los fieles de manera especial a la oración, realicen obras de piedad, de caridad, y se nieguen a sí mismos. Una de estas prácticas es el ayuno y la abstinencia.

¿A quiénes obliga la abstinencia?

La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años, quedando exentos las personas en estado de enfermedad o que realicen trabajo duro.

persona orando y haciendo ayuno
Una de estas prácticas de penitencia son el ayuno y la abstinencia.

¿Qué es el ayuno?

En general se entiende como ayuno hacer una sola comida abundante al día, y por abstinencia la prohibición de la carne.

En la Iglesia Universal, son días y tiempos penitenciales todos los viernes del año (por conmemorar la muerte de Jesús) y el tiempo de Cuaresma (período que empieza el Miércoles de Ceniza y que concluye el Jueves Santo con la misa Crismal). La Iglesia nos dice que todos viernes de Cuaresma debe guardarse la abstinencia de carne, así como también el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo ayuno y abstinencia.


Un Sacrificio en memoria

La necesidad fisiológica más vital del ser humano es el comer, de hecho, nuestra vida está regulada bajo los horarios de comida, y cuando es posible hasta buscamos encontrar comida más a nuestro antojo y gusto. Tomando en cuenta esta realidad, la Iglesia ha querido en vistas de mantenernos en un mismo espíritu de penitencia en esta época,  el considerar que ofrezcamos el sacrificio de no comer carne (un alimento muy común y apetecido por la gran mayoría) en memoria de la muerte del Señor. 

Quiere decir que lo importante de la abstinencia de carne no es privarse de la carne en sí, si no rememorar la muerte del Señor, como señal de sacrificio.

No obstante, está en cada uno revisar nuestra vida y actos para ofrecer a Dios algún tipo de mortificación adicional que nos haga reflexionar sobre nuestro comportamiento y nuestra respuesta hacia Dios.

plato con biblia encima simbolizando el ayuno y la reflexión
ofrezcamos el sacrificio de no comer carne en memoria de la muerte del Señor.

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