Cuatro nuevos sacerdotes:

un don de Dios para nuestra Iglesia de Tepic


El Sacerdote es un hombre tomado de entre los hombres, elegido por Dios para servir a sus hermanos en las cosas de Dios (Cfr. Heb. 5,1). El Sacramento del Orden Sacerdotal tiene 3 grados: el Diaconado, el Presbiterado y el Episcopado.

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el nuevo sacerdote llamado Fabricio

+Luis Artemio Flores Calzada

VIII Obispo de Tepic.

El Obispo es el único ministro que puede conferir las órdenes sagradas mediante la imposición de las manos en el ordenando y la oración que le acompaña.

En el pasado mes de septiembre, Dios nos regaló 4 nuevos presbíteros (sacerdotes) jóvenes en la persona de: Alejandro García Flores, Juan Ramón Correa Soto, Erik Fabricio Beltrán Ayón y Juan Enrique Martínez Mercado. 

¿Cuál es la identidad y cuál es la misión del Sacerdote?


La Identidad

Mediante la imposición de manos del Obispo y la plegaria de ordenación se confiere al candidato el don del Espíritu Santo para su función presbiteral. El presbítero, por la ordenación sacerdotal, es un hijo predilecto de Dios, configurado con Cristo Sacerdote, Profeta, Rey, Pastor, Esposo, Siervo… y es ungido por el Espíritu Santo para actuar en la persona de Cristo y continuar con su misión. El sacerdote es una “presencia sacramental de Cristo”;  “es una imagen viva y transparente de Cristo” (Pastores Dabo Vobis nn. 12 y 15) para actuar en su nombre, de ahí que merece nuestro respeto y, para él, un compromiso de llevar una vida santa a ejemplo de Cristo.

La Misión del sacerdote

  1. Anunciar la Palabra de Dios: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido y me ha enviado para anunciar la buena nueva a los pobres”. La palabra de Dios es viva y eficaz, como la lluvia que empapa y moja la tierra y germina las semillas; así la palabra de Dios transforma el corazón del hombre y suscita la fe. El sacerdote debe anunciar la palabra de Dios con su palabra y con su ejemplo.
  2. La segunda misión del sacerdote es santificar al pueblo de Dios, comunicar la salvación mediante los sacramentos: por el bautismo engendra hijos de Dios, ciudadanos del Reino; por el Sacramento de la penitencia perdona los pecados en nombre de Cristo, para que los pecadores experimenten el amor misericordioso de Dios y se reconcilien con Él; por la unción de los enfermos conforta al enfermo, ora por su salud espiritual y corporal; bendice a los matrimonios y celebra la Cena del Señor (la Eucaristía) para alimentar al pueblo de Dios con el pan que da vida eterna.
  3. Finalmente, el sacerdote es Pastor para cuidar el rebaño de Cristo. Oremos por nuestros sacerdotes para que sean Santos.

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