Debo reconocer que estar mucho tiempo bajo un gran estrés colectivo, ver hechas trizas nuestras mejores expectativas, no tener un manejo adecuado de sentimientos y emociones, tener pocos o ningún vínculo significativo en todas las esferas de nuestra cotidianeidad y/o no centrar nuestra vida en algún concepto trascendente del ser humano, nos puede hacer volver la vista hacia atrás, y querer regresar a “lo normal”, fingir que nada pasa, hacer un alto en el camino sólo para descansar y seguir por inercia en donde estamos, o replantearnos absolutamente todo mirando hacia lo esencial.

Salud y Paz mental, un artículo del Psicólogo Ernesto Cuervo para la revista La Senda de la Diócesis de Tepic, persona reflexionando

    También reconozco que hay grandes estructuras y estratos sociales que facilitan estilos de ser persona y estilos de cómo sacarle provecho de toda índole a esos estilos de ser persona en donde prácticamente “te dan todo en bandeja”; te “inculcan” qué debes ser, hacer, y qué no; usan premios, castigos, chantajes para facilitarte pertenecer al estilo que más te gusta y te propician un paraíso práctico, funcional, hedonista, y sin compromiso con nada ni con nadie, en donde tú pones las reglas, lo que es “tu verdad”, sin darle importancia a la verdad de nadie más.

    Placer, Poder, Riquezas; seguidores en mi blog quizá, y párale de contar… origina casi siempre un “¡qué bien me la estoy pasando!”; breve, pero luego un prolongado sinsentido profundo y absoluto.

    Otra situación que actualmente revivo es el saber que la consciencia de muerte (pérdidas de todo tipo) ha generado en todas las culturas y filosofías hambre de eternidad (que lo Bueno, lindo, importante… nunca termine); y que ésta ha permitido intuir y descubrir la fuente de la eternidad: el (Ser) Eterno. Y hoy esta situación está creciendo y alterando la salud mental.


    ¿Qué tipo de salud mental y espiritual se tendrá en ese mundo?

    La oportunidad de ser la única creatura con intencionalidad nos da la probabilidad de crear una Teleología de la conducta, de nuestra vida. En relación con la conducta del ser humano, la acción teleológica responde a una intención que constituye un proyecto o plan futuro que debe ser asumido de manera responsable y crítica a fin de dar respuesta a una situación específica y a todo un proyecto.

    Necesitamos hacer un alto, darnos la mayor calma que seamos capaces de darnos; voltear la mirada hacia nuestro interior; observar minuciosamente nuestras percepciones, emociones, sentimientos, motivaciones, pensamientos, expectativas… Ver si tienen un orden, una prioridad, un camino, una metodología, un fin, propósito: un proyecto.

    El proyecto de vida

    Sin el uso de un proyecto de vida construido intencionadamente se nos dificulta enormemente tener paz, reconocer algún tipo de esperanza valiosa; de tener algún tipo de fe en algo que valga la pena, de tener deseos de compartirla comprometidamente con alguien.

    Los que hemos tenido la oportunidad de cualquier tipo de encuentro con Jesús, Dios con nosotros, comenzamos a tener una vida con sentido, con propósitos trascendentes. Si nos ha llamado la atención alguna de sus ideas, de sus conceptos, de sus propuestas; de revisar sus actitudes y conductas, de sus encuentros con todo tipo de personas y situaciones, y solazarnos con su forma de comportarse, de hacer pensar y descubrir lo que se tiene que hacer para darle sentido a nuestra vida, entramos en un camino en donde no sólo decimos creer en Él, sino que le creemos y queremos poner en práctica lo que le creemos.

    Entonces cuestionamos el estilo de vida que se nos impuso, reconstruimos el camino en base a nuestras propias deducciones, nos proponemos nuestros propios objetivos y los complementamos en pequeñas comunidades vitales.


    El testamento de Jesús

    Ese Señor Jesús algún día nos dijo: “Mi paz les dejo, mi paz les doy”. Eso constituye el testamento de Jesús –como broche de oro de toda su predicación aquí en la tierra– para transmitir a sus discípulos predilectos los misterios más profundos del Evangelio y llenarles del Consuelo del Espíritu Santo antes de regresar a su Padre celestial.

    Espíritu que vivifica, que dirige, que unifica y que, buscado intencionadamente, aporta Bien, Verdad, Amor, Justicia y Paz. En lo práctico y concreto; pero eso sí, centrado en el análisis del primer mandamiento: “como a Ti mismo”.

    Atender estos puntos de manera sistemática y perseverante nos puede ayudar mucho:
    1. Mantente activo
    2. Descansa (una buena reconciliación es lo máximo)
    3. Come bien (¿te parece bien el Cuerpo y la Sangre de Jesús?)
    4. Haz vida comunitaria
    5. Diviértete misionando tu fe
    6. Gestiona tus pensamientos en tus círculos providentes de trascendencia
    7. Comunícate: intentar compartirte
    8. Relájate (en la oración y ante el Santísimo)
    9. Ponte objetivos, no sólo individuales, sino con una tarea comunitaria
    10. Busca ayuda (en El espíritu Santo)

    Inténtalo y cuéntale a quien más quieras cómo te fue.

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