El día de hoy, como todos los miércoles, se llevó a cabo la Audiencia General del Papa Francisco. En esta ocasión, para su catequesis, explicó “cómo le fue" en su Viaje Apostólico Internacional número 30 en Rumania.


Tiempos de relación fraterna

Queridos hermanos y hermanas: el fin de semana pasado realicé un viaje apostólico a Rumanía, bajo el lema: ‘caminando juntos’. Tenemos la gracia de vivir un tiempo de relación fraterna entre las diferentes iglesias cristianas. En Rumanía, la mayoría de los fieles pertenece a la Iglesia Ortodoxa; y la comunidad católica, tanto griega como latina, es viva y activa. La unidad entre todos los cristianos, aun no siendo plena, se basa en el único bautismo y está sellada por el sufrimiento y la sangre derramada durante la persecución bajo un régimen ateo”. 

Con estas palabras que reflejan alegría y fraternidad real, el Papa comenzó con su catequesis.

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Vivir como hermanos entre nosotros 

En su visita tuvo un cordial encuentro con el Patriarca y el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rumana; misma que reafirmó la voluntad de la Iglesia Católica de caminar juntos en una memoria reconciliada y hacia una unidad más plena, una unidad que el mismo pueblo rumano invocó proféticamente durante la visita de San Juan Pablo II veinte años atrás. Expresó el Santo Padre: ‌”Esta importante dimensión ecuménica del viaje culminó con la solemne Oración del Padre Nuestro dentro de la nueva, imponente catedral Ortodoxa de Bucarest. Fue un momento de gran valor simbólico, porque el Padrenuestro es la oración cristiana por excelencia, herencia común de todos los bautizados. Hemos manifestado que la unidad no elimina las legítimas diversidades. Que el Espíritu Santo nos lleve a vivir cada vez más como hijos de Dios y hermanos entre nosotros”.


Un encuentro con jóvenes y familias católicas

Durante su visita también estuvo con la comunidad católica, con quien compartió 3 eucaristías, de las que se puede resaltar la celebración que se llevó a cabo en la Divina Liturgia en Blaj, centro de la Iglesia Greco-Católica en Rumania; allí realizó la Beatificación de 7 obispos mártires greco-católicos, testigos de la libertad y de la misericordia como lo enseña el Evangelio. Uno de estos nuevos beatos fue "Mons. Iuliu Hossu", quien es conocido por sus escritos realizados principalmente durante su encarcelamiento, indudablemente algo que lo mantenía firme, era su fe, por lo que podemos encontrar en sus escritos algo como esto:

“Dios nos ha enviado a esta oscuridad del sufrimiento para dar perdón y orar por la conversión de todos”.

También resaltó el intenso y festivo encuentro con jóvenes realizado en Iaşi, ciudad antigua que se considera como un importante centro cultural en donde existe el cruce de caminos entre Occidente y Oriente. Un lugar que invita a abrir sendas por los que caminar juntos, en la riqueza de la diversidad, en una libertad que no corta las raíces sino que se nutre de ella de manera creativa. Este encuentro tuvo también un carácter mariano y concluyó con la entrega de los jóvenes y de las familias a la Santa Madre de Dios.


Tener respeto a todos 

Antes de concluir, el Papa mencionó que su última visita fue a la comunidad romaní de Blaj. Dijo: "En esa ciudad hay muchos romaníes, y por eso he querido saludarlos y renovar mi llamamiento contra todas las formas de discriminación y a favor del respeto de las personas de todas las etnias, lenguas y religiones”.


Escucha la invitación del Papa Francisco

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Nota adaptada del artículo "Catequesis del Papa: “En Rumanía se vivió una importante dimensión ecuménica". Por autoría de Renato Martínez, y lo puedes leer en la página de Vatican News.

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